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Historia de Pisa

El origen de esta ciudad que se ubica donde el río Arno y el Serchio se encuentran en el Mar Mar de Liguria se atribuye según varios autores a diferentes grupos. Algunos creen que sus fundadores fueron los pelasgi, y otros aseguran que fueron los griegos. Los etruscos y los ligures también son mencionados como posibles fundadores. Algunos vestigios arqueológicos que datan del siglo V son prueba de la existencia de una ciudad en este lugar cuyos habitantes mantenían relaciones económicas tanto con los griegos como con Galia. Aún así, el descubrimiento de una necropolis etrusca en el Arena Garibaldi en la década de los 90 hizo que los historiadores comenzaran a creer que habían sido los etruscos los verdaderos fundadores de la ciudad.
 

Los hombres de letras romanos ya escribían sobre Pisa como una ciudad con siglos de historia. Mario Servio Honorato incluso afirmó que Teuti, o Pelopes,el rey de los Pisei, había fundado la ciudad varios siglos antes. Strabo atribuyó el origen a Nestor, rey de Pilos, luego de la derrota de Troya. Y Pisa era una ciudad muy próspera en la Eneida de Virgilio.


Siglos atrás, el hecho de ser el único puerto de la costa en el estrecho entre Génova (en aquel entonces, sólo un pequeño pueblo) y Ostia ayudó al crecimiento de Pisa. Dese aquí partían ejércitos para luchar contra Liguria, Galia y Cartagena. Se convirtió en una colonia romana llamada Portus Pisanus en 180aC y 100 años más tarde fue un municipio. El Emperador Augusto cambió el nombre de Pisa a Colonia Iulia obsequens. En el siglo IV, Pisa fue sede del obispado.

 

Pisa resistió la ruina que otras ciudades cercanas sufrieron con la caída del Imperio Romano. Años más tarde, dio al Papa Gregorio Magno su apoyo y le entregó barcos para pelear contra los bizantinos de Ravenna. Pisa, que había permanecido bajo el poder de los bizantinos, se entregó a los lombardos sin ofrecer resistencia. El comercio era la actividad principal en la vida de la ciudad, y se convirtió en el puerto más importante de esta zona del Mar Tirreno, desde donde se mantenían relaciones de comercio con Corsica, Sardinia y el sureste de las cosas francesa y española.

 

Gracias al contacto entre Pisa y Oriente, esta ciudad toscana sirvió como puente para la introducción en la península de innovaciones respecto del arte, la arquitectura y la ciencia.

 

Los lombardos, liderados por Desiderio contra Carlomagno, perdieron la región en el siglo VIII. Pisa atravesó tiempos muy difíciles, pero pronto se recuperó. Su status político cambió cuando fue asaltada por el Duque de Lucca.

 

En el año 930 se estableció como la ciudad principal del país, y mantuvo dicho status hasta que Otto I la incorporó a Tuscia. A pesar de que Lucca era la capital oficial, Pisa era considerada más importante, ya que incluso el marqués de Tuscia era llamado en verdad Marqués de Pisa.

 

Los primeros años del siglo XI encontraron a Pisa en guerra contra Lucca. Debido a los piratas sarracenos que atacaban la costa, Pisa debió incrementar su flota en el siglo IX, lo que le permitió crecer y participar de muchos otros eventos importantes en la historia de la península. En el siglo IX, su flota ataquó las costas africanas del norte y protegió a Salerno de los Sarracenos. En el siglo siguiente, ayudó a Otto I a vencer a los bizantinos nuevamente en el mar de Calabria.

 

El siglo XI fue quizá el más importante y próspero período de esta república marítima. Por aquel entonces, Pisa tenía una flota muy poderosa y era un centro de comercio muy importante. Incrementó aún más su influencia luego de atacar y saquear Reggio Calabria a comienzos de siglo. La rivalidad entre esta ciudad toscana y los sarracenos, cuya marina se encontraba permanentemente en Sardinia y Corsica, los volvió poderosos enemigos que lucharon por dominar el Mar Mediterráneo. Junto con Génova, Pisa tomó Sardinia en el año 1017, convirtiendo esta ciudad en la más influyente del Mar Tirreno. Al echar a los genoveses de Sardinia, la gente de Pisa ganó un nuevo enemigo. Entre los años 1030 y 1035, Pisa se apoderó de varios pueblos en Sicilia y Cartagena. A mediados del siglo XI, Corsica fue tomada por Jacopo Ciurini, ganando así el odio de los genoveses. Pisa ayudó a Rogelio I de Sicilia a controlar Palermo, que estaba en aquel entonces en manos de los sarraceros; y fue allí que el botín fue destinado para la construcción de su catedral y de Piazza del Duomo. Fue durante este período que floreció el estilo romántico y aires árabes en Pisa.

 

En 1060, Pisa estuvo en guerra con Génova por primera vez. Vencer a los genoveces convirtió a la ciudad en la más poderosa del Mar Mediterráneo, y sus leyes fueron utlizadas para su navegación en el año 1077. Luego, Pisa pudo también nombrar sus cónsules. Quince años más tarde, el Papa Urbano II dio a Pisa una posición aún más influyente que la de Corsica y Sardinia, y la transformó en un arzobispado.

 

La influencia de Pisa se volvió cada vez más grande. Primero saqueó Mahdia en 1088; luego, en 1092, barcos de Pisa y Génova ayudaron a Alfonso VI de Castilla a resistirse y expulsar El Cid de Valencia. 120 barcos participaron de la Primera Cruzada; y a su llegada, Pisa jugó un papel más que importante en la toma de control de Jerusalén en el año 1099. A su paso, los barcos también saquearon islas bizantinas. Su líder era Daibert, quien luego se convirtió en patriarca de Jerusalén. Este período fue muy beneficioso para las Repubbliche Marinare, ya que pudieron establecer puntos de comercio y colonias en las ciudades costeras del este del Levante Mediterráneo. Pisa estableció entonces colonias en Antiochia, Acre, Jaffa, Tripoli, Tyre, Joppa, Latakia y Accone. Pisa tuvo también colonias en Jerusalém, Cesarea, Cairo Alexandria y Constantinopla.

 

En aquellas ciudades, la gente de Pisa no debía pagar impuestos, pero sí debían colaborar en la defensa contra cualquier ataque. En el siglo XI, el cuartel en el este de Constantinopla estaba conformado por 1.000 personas. En aquel entonces, Pisa era el apoyo militar y comercial más importante de Bizancio, aún más poderoso que Venecia.

 

En el año 1113, el conde de Barcelona, el Papa, algunos grupos de Provenze y fuerzas italianas se aliaron para liberar las Islas Baleares, que estaban en aquel entonces bajo el mando de los Moros. Al apoderarse de ellas, las fuerzas aliadas encadenaron al rey y a la reina y los llevaron a tierra toscana. Las islas pronto fueron recuperadas, pero sus tesoros ayudaron a construir la catedral. Estos eventos dieron a Pisa una posición de supremacía en las costas del Mediterráneo.

 

Desde 1119 a 1133, Génova y Pisa lucharon en tierra y mar, una batalla impulsada por la destrucción de unas galeras de Pisa cuando estas estaban dirigiéndose a la Toscana.

 

Gracias a la participación de Bernardo de Claraval en el consulado de Pisa (al apoyar al Papa Inocencio II contra Anacleto II), Inocencio II intervino en la rivalidad entre Génova y Pisa, y dividió las áreas de control. Fue así que Pisa formó parte de la lucha entre el Papa y Rogelio II de Sicilia. La República Marítima de Amalfi se rindió en el año 1136. Pisa derrotó el ejército de Rogelio, destruyó sus naves y se apoderó de sus castillos. Éste fue un período muy positivo para Pisa, quien llegó a alcanzar el mismo nivel de influencia que la misma Venecia. En 1138, Pisa se apoderó también de Salerno.

 

Pisa se puso del lado de los gibelinos. Federico I dio a la ciudad ciertos privilegios, como una calle para el comercio en ciudades de Sicilia y mercado libre en muchas otras áreas, algo que los emperadores que le siguieron también mantuvieron. Esto provocó que la rivalidad y los celos de ciudades como Lucca, Massa, Volterra y Florencia crecieran. Pisa y Lucca reclamaron también el castillo de Montignoso y, más importante aún, el control de la Via Francigena. Los privilegios también provocaron un nuevo conflicto con Génova.


Debido a un ataque de un convoy de Pisa en el río Rhone en el sur de Francia, donde Génova había establecido su supremacía, y debido a la lucha de privilegios en las ciudades sicilianas, comenzó la guerra. Más tarde, Pisa se apoderó de Mesina, y Génova de Siracusa. Pero cuando Papa se puso del lado de los guelfos, Pisa perdió todos sus privilegios en la región.

 

Debido a la supremacía de los genoveses en el Mar Tirreno, Pisa intensificó sus relaciones con España y Francia, y desafió la supremacía de Venecia en el Mar Adriático. Cuando el Emperador Manuel Comnenus falleció, el ambiente se tornó diferente y una nueva guerra comenzó.

 

Ambas ciudades entraron en guerra porque Pisa rompió un tratado que había firmado. Pisa finalmente perdió la posibilidad de dominar el Mar Adriático, aunque sí pudo conservar sus centros de comercio. Ambas ciudades supieron en algún momento unir fuerzas más tarde contra la creciente influencia de Génova.


En la primera década del siglo XIII, se firmó un tratado para poner fin al conflicto con Génova. Sin embargo, fue inútil cuando Federico II dio a Pisa más poder unos años más tarde. Eso causó la confrontación contra Génova y la Toscana, y una batalla con Lucca y Florencia. 


A partir del año 1238, los eventos siguieron más o menos así: el Papa Gregorio IX se alió con Venecia y Génova, excomulgó al emperador, barcos de Pisa y Sicilia atacaron a otros genoveses, Pisa fue excomulgada y unos años más tarde sitió Génova.

 

En Pisa, el crecimiento trajo muchos cambios y también conflictos entre dos familias, Gherardesca y Visconti. Los cónsules fueron reemplazados por un Capitano del Popolo. Más tarde, se creó una nueva institución y los representantes de gremios trabajaban junto con los representantes de la nobleza y podían aprobar o no las leyes del Senado y el Gran Council.


La Batalla de Meloria (1284) marcó el comienzo de una caída. Desafortunadamente, Pisa nunca pudo recuperarse. La gota que colmó el vaso fue la alteración en el curso del Arno, la malaria que se expandió por toda la zona y la pérdida de Sardinia.

 

Pisa siguió siendo una ciudad gibelina, y luego pasó a manos de Florencia en el año 1406. A finales del siglo XV, intentó obtener su independencia una vez más, la cual disfrutaron por un corto tiempo nada más. Allí ya fue el momento de una segunda república.

 

Florencia se apoderó de Pisa otra vez 15 años más tarde, y Livorno se convirtió en el puerto principal, mientras que Pisa se convirtió en una ciudad más bien universitaria, perdiendo así su rol como puerto cuando el Arno cambió su curso. Los Medici dieron a Pisa un período de prosperidad y adelantos tanto en el arte como en la ciencia. Durante su reinado, la universidad volvió a abrirse. El Gran Duque de Toscana hizo que se construyeran nuevos boulevares para evitar la congestión típica de la estructura de la ciudad. Y también construyeron nuevos edificios que embellecieron aún más la ciudad.

 

Lamentablemente, mitad de la parte antigua de Pisa fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial.


 
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